Cruce Atacama 2015

Muchas aventuras, muchas experiencias únicas, instranferibles e irrepetibles. Salares impiadosos que hacen perder el equilibrio físico y psíquico y que hacen sangrar mis ampollas. Dunas majestuosas que hacen explotar los músculos de mis piernas. Colinas con pedreros que exigen hasta la extenuación. Noches heladas a más de 3000 metros de altura sobre el nivel del mar. Días agotadores con temperaturas arriba de 40° centígrados. Sequedad en mi garganta que parece estallarme del dolor. Cruce por ríos de agua helada que me entumecen las piernas. Pero también, el regocijo en la marcha nocturna contemplando las estrellas y la luna en uno de los cielos más diáfanos del mundo. Camaradería, solidaridad y hermandad entre organizadores, corredores y voluntarios de más de 30 países.